((**PaulaEldest**))

PUBLICO MIS DIBUJOS Y MIS RELATOS

PRIMERA PARTE

 

 

Bueno aquí de Nuevo con otro de mis relatos y a continuación un nuevo dibujo. ¡Saludos y que los disfrutéis!

 

AL ACECHO

PARTE I

29 de Octubre

Ocurrió tan deprisa que apenas se hubo dado cuenta de que una gran pared de ladrillo bloqueaba sus piernas. Intentó incorporarse pero el dolor se lo impedía. Gritó con todas sus fuerzas para hacerse oír entre aquellos escombros que impedían la entrada del sol. Con sus brazos libres intentó levantar aquellos grandes fragmentos de pared para poder liberarse pero era completamente inútil.

-¡¡Alex!!- gritó a pulmón abierto.

Su voz se quebró y tan solo obtuvo el silencio como respuesta.

-Maldita sea, ¿Para que demonios tuve que aceptar esa oferta?- susurró para sí mismo.

Una de las cañerías más cercanas terminó reventándose y el agua salió a presión contra su pecho. Estaba helada y sin poder evitarlo soltó un grito sordo.

-¡¡Alex!!- volvió a gritar pero su voz se ahogaba junto con el sonido del agua.

Buscó su mochila a su alrededor y la halló a unos dos metros de su posición. Estaba cubierta de escombros y las correas estaban rotas y arrancadas de cuajo. Al contemplar el estado de ésta los latidos de su corazón se aceleraron y de nuevo el miedo creció y recorrió su espalda en forma de escalofríos.

-¿Y si sigue vivo?

La presión de la cañería disminuyó y el agua dejó de golpearle el pecho. Ya que los escombros habían sido mojados se le ocurrió que podría sacar sus piernas. Estiró y gritó cuando las movió unos pocos centímetros, el dolor era insoportable.

-Esto no va bien, no va nada bien- dijo con la voz temblorosa.

Recostó su cuerpo no atrapado y estiró lo mejor que pudo los brazos para alcanzar la mochila. No lo conseguía, apenas lograba acercarse a ella unos centímetros. Frustrado apretó los dientes y con la ayuda de un pedazo de puerta cercano la alcanzó. Se dibujó una sonrisa en su rostro cuando encontró el teléfono móvil.

Apenas tenía cobertura.

Sin perder las esperanzas marcó el número de emergencia; 112. Le dio al botón de llamada y con las manos temblorosas lo llevó a su oreja mojada.

-Vamos contestad- dijo en un hilo de voz.

De inmediato comenzó a escuchar un rugido, como el gemir de un perro o de algún lobo. El joven pensó que eran interferencias del teléfono móvil pero cuando el sonido fue más fuerte supo de quien se trataba.

-Sigue vivo- su voz fue a penas un susurro.

Alejó el móvil de su oído para escuchar mejor al desconocido. Escuchó como una baldosa caía al suelo fuera del lugar donde él estaba atrapado y a continuación unos fuertes pasos que partían las mismas a cada pisada.

El joven intentó buscar la puerta entre los restos de los retretes y los lavabos de aquel baño, pero había sido aplastada por los escombros. De nuevo forzó sus piernas para poder huir, fue inútil. Necesitaba ayuda pronto o no lo conseguiría.

-No podrá pasar…Alex ¿Dónde estás?

 

26 de Octubre

Como todas las mañanas su despertador sonaba con un molesto timbrecito que lo sacaba siempre de su profundo sueño. A regañadientes salió de la cama al cabo de unos tres minutos. Fue directo al baño se quitó el pijama y se dio una ducha rápida mientras que en la cocina su madre miraba las primeras noticias y preparaba el desayuno. Arreglado se sentó junto a ella y los dos desayunaron en silencio. El hombre del telediario habló sobre la desaparición de un hombre hacía unos días y el descubrimiento de su cuerpo en terribles condiciones.

-Hay que ver que mal que está el mundo hoy en día- dijo su madre soltando un susurro.

-Uno menos- contestó el joven.

-¡¡Adam!! No hables de ese modo y ahora vete que llegarás tarde al instituto.

-¡No hay ganas hoy! ¿A quién le apetece ir a la cárcel el lunes?

Su madre le miró con desaprobación.

-No es una cárcel, Adam. Es un lugar donde aprenderás y sacarás tus estudios, así que venga.

Sin decir palabra cargó su mochila al hombro y salió de su piso cerrando la puerta con llave tras de si.

En tan solo diez minutos llegó a su instituto donde todos sus compañeros estaban gritando y lanzados papeles en clase. El profesor todavía no había llegado y como todas las mañanas sus compañeros la armaban.

-¡Pero si ha llegado el “Algodones”!- le gritaron sus compañeros.

Con una mueca de repulsión hacia ellos se sentó sin decir palabra mientras centenares de “canutos” se estrellaban contra su nuca.

-Todos los días igual, la misma historia, los mismos problemas con estos orangutanes- le dijo su amigo Alex sentado a su lado.

Por la puerta apareció el profesor de Ética con rostros de muy pocos amigos. Se plantó en medio de la clase sosteniendo, lo que el llamaba, su libretita de ceros.

-¡¡Todos los días vengo y veo éste desastre!! ¿Todavía no sabéis que sois alumnos de cuarto?- habló con el tono de voz más elevado de lo normal y su paciencia se fue desvaneciendo cuando unos cuantos alumnos reían entre ellos.

Con un fuerte grito señaló con el dedo a unos cuantos y les echó al pasillo.

-¡Juer! Pos si no echo na- le contestó uno.

-¡¡A la biblioteca los cuatro!!

-¡Eh! Tranquilo hombre no sea que te de un infarto- dijo el otro.

El profesor no dijo nada, tan solo cerró la puerta con estrépito en sus morros. A continuación se sentó y comenzó su clase.

La mañana se hizo larga para todos los alumnos que regresaban a sus aulas un lunes. Cuando llegó la hora del descanso todos salieron gritando y dándose empujones mientras que otros lanzaban sus almuerzos contra los más despistados.

El patio aquel día estaba lleno de gente concentrada en un solo punto formando un semicírculo alrededor de una de las partes del muro. Lo primero que pensó Adam en aquel instante fue que había otra pelea. Cuando llegó allí vio lo que en realidad todos contemplaban; el muro había sido agujereado quizás por un fuerte golpe y algunos de los alumnos habían salido fuera en busca de algún coche accidentado.

Los profesores despejaron el ambiente y se reunieron en torno al desastre.

-¿Quién podría haber echo algo así?

-Quizás haya sido un accidente.

El jefe de estudios se reunió con ellos:

-Esta tarde vendrán a arreglarlo.

Adam apenas había prestado atención a la anécdota de su amigo Alex, no había apartado en todo momento la mirada de aquel agujero y sobre todo no había apartado la mirada a unas extrañas marcas situadas alrededor de la brecha. Aunque no leía muchos libros ni veía muchas películas aquellas marcas le recordaron a unas fuertes garras afiladas supuestamente de algún animal inmenso con fuertes dientes afilados. Tras pensar eso Adam soltó una carcajada.

-¿De que te ríes? ¿Acaso lo que me pasó el sábado es de risa?- dijo molesto Alex.

-No me río de ti, estúpido.

-Bueno pues entonces sigo.

-Continúa- su voz sonó cansada.

Aquella misma noche el joven cenó a solas con su madre. De nuevo el telediario anunció el hallazgo de cinco cuerpos mutilados, al parecer tres hombres y dos mujeres que trabajaban como camareros en un bar.

-¡Dios mío! Los han encontrado a solo dos manzanas de tu instituto. ¡Yo conozco ese bar!- dijo su madre asustada.

Los dos siguieron escuchando la noticia con atención. Al parecer la policía sospechaba que las dos víctimas habían sido atacadas por un animal de grandes proporciones.

-Y yo que pensaba haberlo visto todo- murmuró Adam.

 

27 de Octubre

Siempre se había sentido solo en aquel centro, el único amigo que tenía era una de las personas más respetadas por los demás compañeros y aun así el nunca se había librado de las tonterías de los demás, de sus insultos y de sus bromas. Aquel día en clase al fin le sacaron de sus casillas cuando un chico amenazó con darle una paliza al salir de clase.

-Eres un cobarde, al salir te daré una buena paliza- dijo Juan una de las personas que más odio sentía Adam.

-Yo no soy ningún cobarde- contestó con la voz firme.

Todos se rieron.

Juan, que medía dos palmos más que él, se acercó y le agarró de la camisa hasta levantarle del suelo.

-Ya que tan valiente te crees ¿Por qué no estás una noche entera durmiendo en el instituto? Dicen que hay un animal suelto por aquí cerca, ¿Y si le haces compañía?

-Deja de decir tonterías, Juan- dijo Alex detrás de ellos- Según la policía es peligroso no saben quien ha causado los asesinatos.

-Si quieres que todo el mundo no te considere un cobarde tienes que pasar la noche del miércoles en el instituto- insistió Juan.

Adam le golpeó el brazo y pudo librarse de él por un instante.

-Acepto tu oferta, gigante de hierro. No tengo miedo de ningún asesino ni de ningún animal.

Todos comenzaron a reír de nuevo, Adam se sintió humillado.

-¡¡Basta!!- gritó- ¡¡Serán cien euros ha que si y respeto durante todo el curso!

-¿Y si no aguantas toda la noche?

-Os pagaré los cien euros y seré un cobarde.

-Está bien, pero si te cagas encima no nos eches la culpa a nosotros- dijo Juan en tono burlón mientras el resto seguía con sus carcajadas.

En el recreo todos le miraban y se reían al mismo tiempo, Adam apenas pudo almorzar tranquilo.

-Estás loco, ¿lo sabías?- le dijo Alex.

-Tan poco es para tanto, dormiré en los baños.

-Adam, se que te sientes un poco acomplejado por culpa de ellos, pero no les hagas caso. ¡¿Y si te pasa algo?! ¡¿Y si no lo consigues de donde sacas el dinero?!

-No seas bruto, ¿Qué me iba a pasar? Además no hará falta tener ese dinero.

-Es que lo del asunto del animal es peligroso, no se si habrás visto las noticias hoy pero ha muerto otra persona y bastante cerca de aquí.

-Alex, es solo una noche. No me pasará nada.

Cuando la mañana en el instituto terminó el joven pensaba en su decisión de vuelta a casa. Una decisión no muy sensata para alguien como él, pues sabía que su madre estaba sola y que si algo malo le sucediera la dejaría destrozada de alma y de corazón. Pero no podía continuar el curso de aquella manera, pedía un poco más de respeto y si hacer tal locura mejoraba su situación la haría sin dudarlo.

 

28 de Octubre

A las tres de la tarde sonaba el timbre aquel día. Todo estaba planeado por el mismo, nada más el instituto se quedó vacío se escondió en uno de los armarios de la biblioteca situada en la segunda planta. No tenía que preocuparse de su madre, ya que ella creía que estaba en casa de Alex haciendo un trabajo y debía pasar la noche allí.

Haciéndolo de ese modo era la única manera de poder quedarse toda la noche, ya que cierran el instituto y es imposible acceder sin forzar las puertas.

A las seis de la tarde no había ninguna persona que fuera una amenaza para él y su apuesta.

Aburrido decidió pasearse por todas las clases y plantas del instituto mientras escribía cosas en las pizarras como su nombre o “Adam ha estado aquí”

Cuando al fin los últimos rayos del crepúsculo dieron paso a la noche cenó en silencio un bocadillo en el laboratorio de biología.

Con la ayuda de la linterna buscó el lugar indicado para pasar la noche. Le pareció que la biblioteca era la mejor opción, un lugar donde no haría mucho frío.

Durante dos horas permaneció allí tumbado sin poder dormir. Comenzó a sentirse solo y ha echar de menos su cama.

-Si que soy estúpido- dijo.

El estar rodeado de libros y de polvo hizo que a su mente regresaran sus más profundos recuerdos.

Escuchó un aullido que provenía del primer piso sacándolo de sus pensamientos. Asustado se incorporó y tomó la linterna. Salió al pasillo y caminó despacio hacia las escaleras que descendían a la planta inferior. De nuevo escuchó el aullido pero esta vez más cercano y mucho más feroz. Retrocedió dos pasos con la respiración acelerada sin atreverse a bajar.

De pronto echó a correr con todas sus fuerzas cuando escuchó la agonía de un hombre mientras un desconocido acababa con su vida. Adam no vio como lo hacía pero tampoco le apetecía comprobarlo. Asustado se ocultó en la biblioteca entre las estanterías y se acostó cuan largo era para observar la puerta por debajo de éstas.

Cuando los pasos se oyeron en la segunda planta el joven sintió como su corazón latía con fuerza. Sus piernas comenzaron a temblar y su respiración se aceleró. El desconocido se detuvo delante de la puerta de la biblioteca.

-Mierda- pensó Adam.

A juzgar por el sonido de la respiración del desconocido, tan áspera y ruidosa, no se trataba de una persona normal. El muchacho se sobresaltó cuando de pronto la puerta fue destrozada en mil pedazos por aquel ser y Adam vio lo que parecían ser sus piernas.

Tenían abundante pelo, fuertes garras y sin duda el individuo no caminaba sobre piernas sino sobre patas.

Algo le dijo a Adam que aquella cosa sabía que él estaba en la biblioteca. Con pasos lentos la criatura comenzó a examinar las estanterías olisqueando el aire en busca del chico. Adam se levantó con mucho sigilo y pasó al siguiente pasillo de libros. Se asomó un momento por debajo en busca del desconocido pero ya no veía sus patas.

-¿Dónde está?- pensó asustado.

Salió de la sección de terror y sin pensarlo dos veces corrió hacia la salida de la biblioteca. Nadie le detuvo el paso ni hubo rastro alguno de la criatura mientras corría por el pasillo con todas sus fuerzas en busca de una salida.

Alguien salió de la biblioteca con pasos lentos y el rostro cubierto de sangre. Medía al menos dos metros y su cara poseía unos fuertes rasgos de lobo. Caminaba sobre dos patas y jadeada de placer al saber que pronto obtendría su siguiente bocado.

 

CONTINUARÁ…

 

 

 

Y ahora el dibujo...Bueno que paséis un buen día.

 

 

Mi Segundo Relato

Hola de nuevo, aquí mi siguiente relato y a continuación mi nuevo dibujo. Espero que os guste, que paseis un buen día.

 

EL GUARDIÁN

Me lamenté muchísimo cuando el profesor me puso ante mí aquel tremendo suspenso; un cuatro que me marcaba para todo el curso. Nadie de mis compañeros podía creerse que yo hubiera sacado semejante nota en una de mis mejores asignaturas; el inglés.

-¿Estás seguro de que es un cuatro?- le pregunté nerviosa al profesor.

-Te ha salido bastante flojo, Victoria- sus palabras me dolieron.

Cuando regresé a mi hogar fui directamente a mi habitación sin decirle palabra alguna a mi madre sobre todo lo que me había ocurrido.

Me senté en el escritorio y cogí la llave que siempre llevaba colgada en mi cuello para abrir mi cajón secreto. Al abrirlo lancé una mirada nostálgica hacia mi diario. Lo tomé en mis manos y lo abrí justo en la página en la que me había quedado.

5 de Noviembre de 2008: Maravilla

Hoy he suspendido el examen de inglés y quizás suspenda los siguientes también. Nadie conoce esta historia pero dudo mucho de que ninguna persona la llegue a creer.

Tras terminar el verano comenzaron de nuevo las clases en mi instituto. Yo empezaba segundo de bachillerato. Me encontré con todos mis compañeros y amigas de toda la vida que habíamos llegado hasta el final de los cursos. Pero aquel primer día de clase no era la única sorprendida al conocer al nuevo compañero. Se trataba de un chico de nuestra misma edad, tenía los ojos azules y su pelo era tan negro como el carbón. Pero había algo en su mirada que inquietaba, no sabría explicar el por qué, pero la primera vez que los dos cruzamos nuestras miradas el tiempo se detuvo a nuestro alrededor y no regresé a la realidad hasta que una de mis compañeras no me enderezó.

-¡Oye! ¿Me estás escuchando, Vic?- así era como me llamaban mis amigas.

-Sí, es que me ha mirado- le susurré.

-¿El rarito? Pues bien empezamos.

Cada día que pasaba siempre tenía la misma sensación; unas ganas tremendas de volver al instituto y poder mirar sus espléndidos ojos azules.

Hasta que un día en clase de educación física tropecé por torpeza y el joven, cuyo nombre ni siquiera sabía, me sujetó en sus brazos.

-Esto, gracias- dije con la voz temblorosa.

Él no dijo nada, ni siquiera me sonrió. Simplemente se dio la vuelta y continuó corriendo alejado del grupo. En ese momento me vino un gran sentimiento de odio y pensé que se la llevaba de creído.

Todos los días se veía en el patio el mismo panorama; el joven rodeado de chicas de todos los cursos de la ESO. Él tan solo comía su bocadillo sentado en un banco, mientras el resto intentaba coquetear con él.

-Mira esas niñatas- gruñí en voz alta.

-Me parece que tienes celos- me contestó Isabel, una de mis amigas.

¿Celos yo? Pensé en aquel momento. Sin darme tiempo a reaccionar el joven clavó sus ojos en los míos y de nuevo aquella sensación.

-¿De dónde has salido?- murmuré para mí misma.

Nuestro contacto visual se interrumpió gracias al timbre. Esas fueron las primeras semanas del curso, un aura misteriosa envolvía a aquel extraño, tan misteriosa como para que nadie de la clase se atreviera a preguntar su nombre. Ni siquiera los profesores al pasar lista le mencionaban, era como si el muchacho fuera tan solo una sombra en aquella clase.

Un día me armé del valor suficiente para acercarme a él y resolver mis dudas y la de mis compañeros. Por suerte para mí le encontré solo en el gimnasio leyendo un libro; Juego de Tronos.

-Hola…S..s..oy….Victoria- la voz me tembló sin poder evitarlo.

Mi corazón palpitó con gran fuerza cuando levantó su mirada del libro y de nuevo nos encontramos.

-Sé quien eres. También sé a qué has venido, Victoria- no comprendí por que su voz era tan dulce, pronunció mi nombre de tal manera que me embriagué.

-Pues…es que…no sé quien eres tú.

-Deberías saberlo, Victoria- su tono era más serio.

En ese momento su mirada se hizo más penetrante y comencé a asustarme. Retrocedí dos pasos. Él se levantó y se acercó a mí peligrosamente.

-No quiero que me sigas a ninguna parte.

Cuando salió del gimnasio y me dejó a solas me di cuenta entonces de que sus palabras me dolieron hasta tal punto que no pude evitar echarme a llorar. ¿Por qué se comportaba así?

Estuve sin acercarme a él durante varias semanas, intentando evitarle, pero era inútil sus ojos me observaban.

¿Por qué los profesores le ignoraban tanto? ¿Acaso no le veían? Era extraño, puesto que todos los demás sí podíamos verle.

Con el transcurso del tiempo mis compañeros y compañeras dejaron de fijarse en él y finalmente el “Sin Nombre” comenzó a ser una verdadera sombra para nosotros.

Hasta que finalmente el joven era invisible a los ojos de los demás, parecía que sólo yo pudiera darme cuenta de su presencia.

-Ese raro lleva tiempo sin aparecer por aquí- dijo Isabel.

-Pero si está…- no quise seguir, el joven me observaba desde su silla.

¿Sólo podía verle yo? La situación me estaba poniendo nerviosa, incluso comencé a sentir miedo de pensar que aquel chico sombra me acechaba en todo momento.

¿Me estaba volviendo loca?

Una mañana mis compañeros de clase se encontraban en la puerta del instituto. Estaban hablando entre ellos mientras observaban algo con detenimiento. Me acerqué con el corazón encogido, por un momento imaginé al “Sin Nombre” herido o algo peor. Cuando llegué comprobé que un vehículo se había accidentado contra la puerta. Respiré tranquila y reflexioné por mi reacción, ¿Por qué me importaba ese chico?

Una compañera me llamó desde el otro lado de la calle, sin apenas mirar comencé a cruzar con la mente en otro sitio. No me percaté de que un coche no me había visto, el conductor estaba ocupado observando el accidente. Iba a bastante velocidad, la suficiente como para matarme. Todo ocurrió muy deprisa, a pocos centímetros de que el coche destrozara mi vulnerable cuerpo mortal, un desconocido me agarró de la cintura y me puso a salvo de inmediato en el otro extremo de la calle. Yo caí al suelo sorprendida, pues ante mí se encontraba de pie observándome con sus hermosos ojos azules aquel chico que se había convertido en la sombra de clase. Me extendió sus manos y me ayudó a levantarme. No sabía que decirle, pero al mismo tiempo quería acribillarle a preguntas.

-Ahora estás a salvo, suerte Victoria- su sonrisa y sus palabras me sorprendieron de tal modo que comencé a temblar.

-¿Quién eres? ¿Qué quieres decir con eso?

Sin que lo esperara me abrazó con fuerza y me susurró al oído:

-Yo siempre estaré ahí…. Mi nombre es Gabriel- Asombrosamente su cuerpo comenzó a desvanecerse en el aire y me quedé completamente sola. Algo cayó del cielo con lentitud mientras el aire la frenaba, era una pluma blanca que ocupó mis dos manos cuando la sujeté sorprendida.

De eso ya hace mucho tiempo, pero todavía me pregunto por que aquella hermosa criatura se molestó en venir para salvarme la vida.

Suena a locura, pero desde entonces creo en los milagros.

 

Aquí el dibujo elaborado en un folio de tamaño DIN-A3. Bueno y también este vídeo, espero que lo veáis. Saludos!!! Un beso!

Mi Primer Relato

Ya habiendo publicado el dibujo anteriormente, os dejo como os prometí uno de mis relatos junto a otro dibujo: El cartel del filme "La Joven del Agua"

 

 

UN SEGUNDO

 

Parecía una mañana como otra cualquiera, sentía lo mismo que los demás días de la semana en que los débiles rayos del sol que atravesaban como proyectiles mi ventana me obligaban a abrir los ojos.

Aquel día me percaté de que todo estaba en silencio, ni se escuchaba el canto de ningún pájaro, que tanto tiempo se pasaban en el parque debajo de mi balcón. Tampoco la risa de los niños columpiándose mientras sus madres discutían con las demás mujeres sobre lo orgullosas que estaban de sus jovencísimos hijos. El silencio me resultaba incómodo en aquel sábado; el día de la semana en que la gente disfruta un poco más de su ocio. Me duché con mucha prisa y salí al exterior en busca de algún ser viviente.

Me repetía a mí misma que me había vuelto loca, que estaba alucinando y no paraba de preguntarme a donde había ido todo el mundo.

Caminaba por la calle despacio y estudiando todas las señales que habían podido haber dejado las personas que se suponía que debían estar allí realizando su vida normal.

Pero me encontraba en un ambiente distinto al que yo conocía. Todo estaba perfecto, coches bien aparcados, aceras limpias, los árboles más verdes que nunca. Pero algo hizo que un escalofrío helado me recorriera la espalda. Todos, todos los lugares de ocio estaban vacíos. Cafeterías desiertas, supermercados vacíos, carreteras sin tráfico.

Me estaba volviendo loca, cuanto más andaba y recorría mi pueblo más insegura me sentía de estar en la realidad.

¿Mis padres estarían a salvo? ¿Mis amigos y amigas estarían bien? ¿Qué pasaba? Exhausta por todo lo que estaba ocurriendo me senté en la acera, unas lágrimas recorrieron mi rostro y a mi mente vinieron mis recuerdos más cercanos. Recordé lo que había estado haciendo la noche anterior, un grupo de amigas y yo habíamos salido de fiesta con mi coche nuevo. Era la noche en la que no debía beber así que yo conducía.

Después mis recuerdos se volvieron más borrosos y no sabía como había llegado a mi cama, ¿Un lapsus?

Envuelta en aquel gran silencio escuché un sonido lejano que me resultó familiar. Estaba muy lejos para poder distinguirlo bien, ¿Era una campana? ¿Alguna sirena? Me levanté precipitadamente.

Recorrí las distintas calles dirigida por el ruido y finalmente llegué a la iglesia. Sus dos campanas sonaban solas y el ruido era más fuerte de lo normal. En ese momento mi corazón dió un vuelco, estaba segura de que toda la gente del pueblo se había reunido allí para hablar de algún asunto grave y no me había enterado.

Corrí calle arriba hacia la puerta de la iglesia, la abrí y esta chirrió a causa de su estado viejo y lamentable. Las campanas dejaron de sonar y la puerta se cerró fuerte tras de mí. Esto hizo que pegara un grito sordo.

-Tenemos una visita- dijo una voz proveniente de la segunda fila.

La iglesia estaba más oscura de lo normal y la figura del desconocido me provocaba un gran terror, posiblemente era el día más horrible de mi corta vida.

-Hola, ¿Quién es usted?- dije con la voz temblorosa.

El desconocido se levantó y giró su cabeza para mirarme. Se trataba de un hombre de unos cincuenta años y lo que más me sorprendió fueron sus vestiduras negras y sus ojos profundos y oscuros como la noche.

-Bienvenida a mi morada, Carolina.

-¡¿Qué quieres?! ¡¿Cómo sabes mi nombre?!- grité histérica.

El anciano que poseía una altura descomunal se acercó a mí y se detuvo justo delante. Yo temblaba de pies a cabeza, pensé que aquel hombre era un psicópata que había matado a todo el pueblo y que ahora me asesinaría a mí. Suena ridículo pero siempre solía inventarme grandes barbaridades.

-¿Qué es para ti tu vida?

-Lo es todo. ¿A que viene esa pregunta?- dije con un hilo de voz.

El hombre se comenzó a pasear dando vueltas alrededor de mí, lo que me puso más nerviosa de lo que estaba.

-Si pudieras despedirte de tu familia y amigos ¿Qué darías a cambio?

-No entiendo la pregunta. ¡Deje de decir tonterías!- grité molesta.

Su rostro se ensombreció.

-Te repito la pregunta.

-No contestaré a nada sino me dices que le ha pasado a todo el mundo- dije mientras me alejaba de aquel loco.

-A ellos no les ha pasado nada. Te ha pasado a tí.

El corazón me golpeó con fuerza el pecho cuando sus palabras resonaron en mi mente y me pincharon despiadadamente.

Intenté contestarle pero no pude un nudo en mi garganta me lo impedía. Entonces el comenzó a hablar.

-Lo sé todo sobre ti. Eres una joven muy segura de ti misma y trabajadora y a tus diecinueve años sueñas con convertirte en alguien de provecho para tu sociedad. Aunque te crees muy responsable no has sido capaz de controlarte.

-¿Qué...?

-Ven conmigo y te enseñaré lo que ha ocurrido.

Quería comprender lo que sucedía de modo que lo seguí hasta el altar. Levantó los brazos y unas imágenes aparecieron delante de mí.

Me quedé boquiabierta ante aquello.

Las imágenes describían una trágica escena en la que docenas de personas caminaban en grupo subiendo la ancha calle que ascendía hasta la misma iglesia en la que yo me encontraba. Fue sorprendente aquello, ví a mi madre y a mi padre. Lloraban, sus ojos estaban hinchados y vestían de negro. Después a todos mis compañeros y amigas que se encontraban en la misma situación que mis padres.

Vi entonces sobre el altar un ataúd y mi rostro en una fotografía justo encima.

El hombre me miró y afirmó con la cabeza. Mis piernas empezaron a temblar y comprendí y recordé todo lo que había sucedido en realidad.

El viernes por la noche no me tocaba beber y lamentablemente lo hice. Ahora todo estaba claro, aquel hombre había venido a buscarme y me daba la oportunidad de despedirme.

-No. Es la respuesta de tu pregunta. Bastante daño les he hecho ya.

Ya no existía, había muerto y toda la vida que tenía por delante la había perdido por una estúpida noche de fiesta y todo había sucedido en un segundo.

 

 

EL RELATO FUE PUBLICADO EN LA REVISTA DE MI INSTITUTO, NO PUDE HACERLO MÁS LARGO POR LA LIMITACIÓN DE LAS PÁGINAS QUE ME CORRESPONDEN.


ESPERO QUE LO HAYÁIS DISFRUTADO TANTO COMO YO AL ESCRIBIRLO. Y AHORA EL DIBUJO.

Quién Soy

Hola!! Es mi primera entrada así que hablaré un poco sobre mí.

Mi nombre es Paula y tengo 17 años.

Me gusta mucho el dibujo y la literatura.


Aquí mi primera imagen, es un dibujo que hice de la portada de Eldest espero que os guste!!



A la próxima iré subiendo mis relatos para que los leáis.


Bueno, eso es todo por el momento.

Escritores

¿Cuál es tu escritor favorito?

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28%

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0%

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J.R.R Tokien

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28%


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